El gato en el Sombrero – Conociendo al gato del sombrero (Parte II).

Original: Joe Daly/Travis Shinn para la revista Classic Rock | Traducido por SlashArg.

Continua de El Gato en el Sombrero – Entrando en el Sombrero (Parte I)

Los anteojos de sol y galera siguen puestos, con lo cual Slash se deja caer tranquilamente en un sofá. Mira de manera rara al celular y se disculpa, pidiendo un minuto para contestar un mail urgente. Él se cambió hace poco de un Blackberry a un iPhone, y la curvatura de aprendizaje en el tipeo no fue como el quisiera. Aclara que no es el tipo de persona que juega video juegos con el celular, pero a pesar de eso utiliza Twitter.

Hablando de Twitter, le menciono un tweet de él que publicó hace unas horas, donde simplemente se leía “La piel de gallina lo dice todo”. Más de 1.2 millones de seguidores en Twitter vieron la reacción de Slash sobre lo que debe de haber escuchado en el estudio esa mañana.

Le pregunto entonces, a qué se refería con eso, con lo cual deja su iPhone y comienza a ser muy efusivo sobre las nuevas piezas vocales de Myles Kennedy las cuales lo dejaron loco. Como sigue hablando, damos vuelta el grabador…

Tu piel de gallina, ¿qué lo ocasionó?

Eric Valentine me envío borradores de un par de canciones las cuales Myles había estado cantando, y son realmente increibles. Su performance es, como, exquisita. Esa es la única palabra para ello.

¿Fue la primera vez que escuchaste esas canciones?

Fue la primera vez que escuche las vocales terminadas. Cuando él está en el estudio cantando, no me gusta sentarme en el hombro de nadie (se refiere a ser pesado), me gusta dejarlos hacer sus cosas porque no me gusta que me jodan cuando estoy haciendo las guitarras de una canción. Con lo cual, no lo escucho hasta que él siente que está terminado, ¿sabés? Entonces, lo voy a escuchar acá (en el estudio) o ellos me lo van a enviar via email a mi casa. La voy a escuchar y eso es todo, pasamos a la siguiente canción.

¿Entonces preferís hacer tus partes sólo?

Bueno, esta es la primera vez que estoy haciendo esto. Yo siempre toqué en vivo en el estudio. Armábamos el bajo, la batería y tocábamos todos juntos. Pero REALMENTE odio los auriculares, y realmente afecta mi rendimiento porque suena chico, pequeño. No es rock n’ roll con los auriculares puestos. Necesitás del puto volumen. Necesitas sentirlo a través del piso y toda esa mierda.

Mi forma de operar fue siempre de tocar con la banda para mantener la energía juntos, y re-grabar las guitarras en la sala de control. En este disco, construimos un cuarto en el estudio, donde yo puedo tocar con los monitores en lugar de tener los auriculares. Puedo tocar realmente alto con los monitores ahí.

Entonces, estás en la sala de control…

No, no. Yo tocó en la sala con la banda, pero es en una sala pequeña separada con los monitores, donde puedo tocar en un nivel que harían sangrar tus oídos. Y grabamos eso, ¿ahora se entiende? Con lo cual, lo que toco en vivo se graba para el disco, porque tiene más energía y tiene más sentimiento inmediato que si volvés al cuarto de control y re-grabás todo de nuevo, donde tenés una atmósfera mucho más controlada. Yo, que soy un músico de conciertos, intento dar lo mejor de mí en el estudio para intentar simular ese sentimiento de tocar en vivo, pero cuando estás en la sala de control, es realmente dificil. Quiero decir, tocás estupendo, pero vos no tocás con ese tipo de abandono que tenés cuando en realidad es un poco explosivo, sabés? Y salvaje.

Con lo cual, ¿te nutrís de lo que hace la banda?

Bueno, así es como funcionan las cosas en vivo. Es un poco la química entre los diferentes muchachos, la cual se suma y produce un gran rendimiento putamente espontáneo.

Con la banda volvieron a la vieja escuela, están yendo a lo análogo.

Sí, también lo hicimos así en el disco anterior.

¿Qué es lo que preferís sobre este acercamiento a la vieja escuela?

Mirá, la gente no se da cuenta, pero todo el mundo está tan metido en sus iPods y lo digital, que aceptan las cosas por lo que son. Pero, si vos te ponés a escuchar una grabación análoga de una banda de rock n’ roll, y escuchás la misma grabación de forma digital, son el día y la noche. Es más caliente, saturado, sonido real. Realmente captura lo que sucede delante del micrófono.

Con lo digital, es como si sonara como… es realmente crepitante (sonido burbujeante), duro y abrasivo, sabés? Y suena frío.

Todos los de la banda son profesionales -no es la primera vez de ninguno con esto-, pero ¿no sienten ninguna presión de grabar de forma análoga? Porque no podés ir y hacer el pequeño -copiar y pegar- de manera tan fácil.

Bueno, quiero decir, mierda. Eso es toda la cosa, ¿sabés? Se supone que vos tenés que poder tocar toda esa mierda. Con lo cual, nos metemos dentro, y, como ahora  estamos haciendo, damos nuestra mejor parte para hacer el disco en lo que es la pre-producción, escritura y ensayando. Entonces es cuando venimos acá y vomitamos todo, porque sabemos la canción. Con lo cual sólo la ensayamos, y si hay una toma que realmente la rompe, pero tiene algún error muy marcado, y si nosotros realmente queremos mantener la toma -nosotros a veces hacemos tres, cuatro o seis tomas de una canción- y si hay otra con un rendimiento que es increible, pero no tiene algo que tiene otra grabación, podés editar eso y ponerlo en la que te gusta.

Con lo cual, tenemos esos trucos viejos, pero de lo que se trata es sobre capturar el rendimiento. Es conseguido a ese punto en la música moderna de ahora, y yo no estoy hablando sobre música pop de radio o música rap o cualquier cosa de DJ’s, lo digital es perfecto para esa música. Pero para una banda de rock n’ roll que está queriendo capturar el momento y queriendo sonar como debería hacerlo una banda de rock, vos no podés ir y tocar la batería ahí, las guitarras sacarlas de acá, agarrar el bajo, y juntar todo en el Pro Tools junto al solo de guitarra para que suenen todas las notas en su lugar. Eso es lo que está haciendo mucha gente hoy en día y apesta.

La gente no lo sabe mejor en este momento, porque vos escuchás, la mayoría del tiempo, lo que es contemporáneo. La mayoría de la gente no pasa su tiempo escuchando discos antiguos. Ellos escuchan lo que es de ahora y un montón de gente no se da cuenta de la diferencia. Y no es que yo esté queriendo forzar a que alguien se trague eso, pero para mí personalmente, yo no me siento a gusto con la forma en la cual el producto terminado suena cuando estuviste juntando todas las partes del disco de manera digital. A mi me gusta el sonido tal cual como suena en vivo -tan cohesivo como pueda ser. Y a mí me gusta tener el desafío de poder tocar todas las partes en vivo. Para mí, eso es normal. Esa es la parte divertida de eso.

Entonces, ¿escribiste este disco con la meta de poder tocar todas las canciones en vivo, para que sea el sonido del album?

Yo escribí… (hace una pausa) Mirá, en cierta manera hago lo que sé hacer. No es esa en la manera en que lo pienso, pero yo escribo canciones para que puedan ser tocadas en vivo. Quiero decir, yo podría orquestar todo y hacerlo realmente exuberante y complicado, pero entonces si vos no podés reproducir eso en vivo sin agregar 8 muchachos más en el escenario, entonces no es bueno para mí. Con lo cual lo mantenemos crudo, salvaje.

Cuando vos empezás a grabar, ¿tenés una sala aparte donde improvisar?

Bueno, la canción es la canción. Hay una estructura con la cual vos trabajás y cada vez que vos tocás en ese escenario en vivo, vos sabés cuales son los cambios de acordes, pero vos boludeás con diferentes cosas en tanto vienen hacia vos. Vos podés tocar una vez y dar con una nueva idea, y entonces vos incorporás eso para la próxima vez que toques la canción, entonces otra cosa nueva aparece, y así seguís haciendo cosas nuevas. Vos seguís yendo hasta que te metés en una especie de surco.

Pero incluso habiendo ensayado todas estas cosas, hay lugar para aceptar y usar nuevas ideas. Inclusive si no son ideas que cambien masivamente una canción, las cuales a veces pueden ser. Pero tenés que grabarlo algunas veces (risas).

Trabajás duro todos esos errores y vos tenés puta suerte de tener un maldito rodillo, y podés ir trabajando hasta completar todo y decir “Oh, tuve una nueva gran idea!”. Seguís practicando hasta que realmente te deshacés de todas esas cosas y finalmente llegás a un lugar, punto, donde te sentís cómodo. E inclusive, cuando vos grabás tres o seis tomas de una canción, cada una tiene pequeñas cosas diferentes entre sí.

¿Cuál fue el sonido que estuviste buscando cuando empezaste?

Solamente un sonido honesto. Yo no soy una persona muy ambiciosa o aventurada cuando se trata sobre sonido. Solamente tener un gran y real sonido de batería, un buen tono de bajo, un buen tono de guitarra y tocar (risas). Y hacer que suene como para tener un indicador de cuan profundo podemos ir.

Entonces, en tu mente, ¿qué características debe tener una gran canción de rock?

¿Una gran canción de rock? Una gran canción de rock debe poder llevarte a algún lugar. Debe ponerte en algún estado de ánimo. Uno de mis dichos favoritos para esto es “Te tiene que hacer desear el coger o pelear” o algo así.

Debe tener algo de impacto emocional en vos. Y tiene que poder ser tocado a todo lo que da, y tiene que ser, rock n’ roll. Tiene que ser divertido y tiene que poder hacerte sacar algo que no estaba a flor de piel hasta que lo escuchaste.

 

CONTINUARÁ LA SEMANA QUE VIENE… EL GATO DEL SOMBRERO Y SU MÚSICA (PARTE III)

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